Hoy os traigo algo diferente. Hoy os propongo una técnica que os hará vuestro día mas feliz.
Septiembre es sinónimo de organización. De vuelta al cole, al gimnasio, a la escuela de idiomas y a proponerte una agenda semanal completita para ser productivos.
Todo eso esta muy bien pero yo os vengo a proponer una acción paralela a lo que de normal hacemos. Una forma de organizar tu día desde el punto de vista de ser feliz. Hoy o mañana, no toda la semana.
No requiere esfuerzo, ni dinero, ni constancia. Requiere ganas y actitud para comenzar tus días con una sonrisa y una energía positiva.
No necesitas un trabajo perfecto ni una familia perfecta, tampoco un plan a largo plazo o una lista de objetivos. No se trata de superación ni grandes planes. Se trata de hoy y de lo bien que te lo vas a pasar durante el día de hoy.
Mi idea es la siguiente. Antes de irte a la cama, a la noche o a primera hora de la mañana mientras te tomas el café, piensa en las cosas buenas que tiene ese día. En las cosas que ese día te gustan hacer y por consecuencia vas a hacer.
Te recomiendo que uses Google Keep. Es una herramienta de notas y de listas muy chula, en la que puedes hacer este ejercicio que te propongo y también ir cogiendo ideas para otros días.
Esta lista no es un TO DO list. No son cosas pendientes que tienes que hacer y tachar para sentirte mejor. Esta lista es un I WANT TO, I WILL ENJOY TODAY DOING..una lista que yo he titulado, BUENOS DÍAS.
Esto es un ejemplo de mi lista:
Todo lo que leo en al lista son acciones que me recuerdan cosas que me gustan hacer. No tiene nada que ver con mi TO DO list personal por ejemplo:
Mi propuesta es crear una lista sin mezclar cosas que hay que hacer con cosas que te gustan.
Esta lista de BUENOS DÍAS solo puede contener cosas que te gusten hacer a ti. No a tu novio, a tu hijo o a tu jefe. Escribe a la noche en un papel o en el móvil tu lista secreta, que va a ser la parte positiva y de felicidad personal de tu día.
El objetivo es no dejarte llevar por la rutina, sino ser mas consiente de tu tiempo y de donde vas a dedicar un ratito para ti pase lo que pase. Intentar ser el jefe de tu día.
Cuando te sientas agobiado, cuando veas que el peso del cansancio del día se esta apoderando de tu humor y de tu cuerpo, las discusiones en las reuniones de trabajo, las tareas pendientes que no te apetecen hacer te empiezan a agobiar, recuerda, que sí, es un día largo y cansado donde tienes que trabajar, llegar a casa, hacer la cena, bañar al niño, etc. Pero también es el día en el que vas a dedicar tiempo para ti. Saca tus ideas, leelas y haz algo de la lista. Te hará sentir bajo control y mas feliz.
Al hacer esta chorrada que os estoy proponiendo, me he dado cuenta que muchas de las cosas que nos hacen felices son muy pequeñas, requieren muy poco tiempo de tu día y también las puedes combinar con acciones o tareas de tu lista de TO DO. Al combinarlas, haces que poner una lavadora escuchando un podcast sea mucho mas llevadero y algo que puedas llegar a disfrutar.
También te vas a dar cuenta que durante el día disfrutas mucho de pequeños detalles que pasan desapercibidos por ese cansancio o esa negatividad que siempre nubla un poco el poder del sentimiento de disfrutar.
Nos centramos en quejarnos del trabajo, en pensar que no tenemos tiempo para nosotros. En añadir mas cosas a la lista de TO DO y ver que nunca se terminan. Nos amargamos tan fácilmente que al día siguiente te despiertas cabreado con el mundo, con tu despertador y pensando que no tienes otra opción que ir a trabajar, volver, hacer la cena y listo. Se convierte la semana en un suspiro y en frases como, todavía miércoles, por fin jueves, etc.
Bueno, esta es mi propuesta para ti. Para hacer que tu día a día sea mas feliz.
Cada día es diferente así que yo haría una lista diferente. No todos los días a mi me apetece hacer o disfrutar de las mismas cosas. Estos son puntos de felicidad a corto plazo. Lo que hoy me va sacar esa sonrisa o esa energía que tanto necesito no tiene que ser lo mismo que mañana.
Os animo a probarlo y ver si os funciona para empezar y acabar el día mas satisfechos con vosotros mismos.
I want to be happy today, not tomorrow, not only on holidays.
Un beso enorme,
Elena
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miércoles, 11 de septiembre de 2019
miércoles, 21 de noviembre de 2018
La habitación
Y después de muchos meses pensando,
después de muchos lloros, de dudas, de miedos, de sentirme incomprendida por mi
misma, desubicada y sobretodo culpable, llegue allí.
La gente lo llama tocar fondo y yo
realmente me sentía hundida. No sé si en el fondo del mar pero si que muy en el
fondo de mi interior. Me había escondido tan hondo que ya no me
encontraba.
La relación con mi pareja se había
terminado. Era un punto y final de una historia muy bonita.
Cuando por naturaleza cambias
personalmente, llega un día que no eliges y de repente no estás bien con tu
pareja. Es como que tu yo interior y tu cabeza no van en sintonía. Por un lado
quieres hacer lo fácil, lo que te parece correcto, lo que llevas haciendo toda
la vida. Por otro lado, están tus sentimientos de verdad, esos que a pesar de
que no te gustan, mandan.
Todos tenemos historias, todos hemos sufrido muchas veces por amor, y supongo que mis miedos y los retos que se me presentaron en ese momento fueron tan difíciles como el de cualquier otra persona que haya tenido que separarse. Hoy no quiero hablar de lo malo, ni de la pena, quiero hablar de cuando llegue a esa habitación.
Todos tenemos historias, todos hemos sufrido muchas veces por amor, y supongo que mis miedos y los retos que se me presentaron en ese momento fueron tan difíciles como el de cualquier otra persona que haya tenido que separarse. Hoy no quiero hablar de lo malo, ni de la pena, quiero hablar de cuando llegue a esa habitación.
Llegué medio ahogada del estrés por
la situación. Con mis pocas pertenencias hechas cajas. Con todo bañado de
recuerdos de un amor, de mi vida. Con una ansiedad a mi espalda que aparecía
dos, tres veces al día. Llegué en enero.
Coloqué todo en la habitación. Cené con mis compañeros de piso, compartí el baño y por fin cerré la puerta de la
habitación. Allí no había un salón privado, un sofá, una cocina para mí. Había
un armario, un escritorio, una mesilla y un colchón tirado en el suelo. Estaba
yo tumbada en la cama, justo después de haber tomado una de las decisiones mas
difíciles de mi vida.
Recuerdo que de repente escuché el
silencio. Miré alrededor y fui consciente de mi ser. De los huevos que tenía y
de que a partir de ahí era solo un comienzo. El principio de un cambio grande.
Estaba sola, y sola lo iba a superar. Porque puedes tener muchos amigos, una
familia maravillosa pero recuperarte de algo así está solo en ti.
Recuerdo esa habitación como el
refugio que me dio la fuerza. El punto de mi nueva base. Esas cuatro paredes
cerquita de mí me protegían como si fuera un bebé en una cuna con todos mis
sentimientos a flor de piel.
Me enseñó tardes de domingo
diferentes. Confirmé que lo material como el dinero me daban absolutamente
igual. Formé una familia en esa casa que tantas risas y juergas me regalaron.
Aprendí a compartir piso, planes y fiestas. Aprendí a ser independiente otra
vez.
En definitiva, me reinventé. Abrí una
ventana al mundo desde otra casa, otra habitación y las vistas como en el resto
de las etapas de mi vida fueron bonitas.
Por casualidad o por el destino, el miércoles
pasado estuve de visita en esa misma casa. Me tocó dormir justo en esa
habitación. Me hizo mucha ilusión entrar y verla de nuevo pero cuando me metí
en la cama, en el silencio y en la oscuridad de la habitación, me vino un
sentimiento de orgullo enorme que no me esperaba.
Pensé, lo conseguí.
Conseguí recuperarme, conseguí
hacerlo a mi manera y conseguí seguir poco a poco mi instinto y superarme. Con
el tiempo parece que me perdoné, deje de mentirme y empecé a ser feliz. Usé mi forma de ver la vida, mi forma de afrontar las cosas y funcionó.
Creo que como dice mi exnovio y ahora
mi amigo, el otro día en ese preciso momento sentí que cerraba un ciclo.
Hace casi cuatro años llegue llorando
de pena a esa habitación y el otro día lloraba de alegría.
Me ha costado mucho escribir algo
relacionado con este tema. Mi mensaje en este post van para esas personas que
hoy se sienten así. Tomar decisiones no es fácil y cuando las consecuencias te
afectan a ti y a todo el mundo que tu quieres, menos. Hay un enorme error al
pensar que si lo eliges tú, es lo que quieres, por lo tanto no te afecta.
Todo el mundo puede superar este tipo
de cosas. Mi consejo es creer en ti y pedir ayuda si la necesitas. A veces la
ayuda es un café, un Skype, un viaje, un libro, una charla, una borrachera. Es
tiempo.
Es una habitación, de una casa
diferente.
Buenas noches.
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domingo, 4 de noviembre de 2018
Ser positiv@ suma
Ser positivo, en mi opinión, significa procesar todos tus malos sentimientos, entenderlos y dejarlos ir. Borrar sin dudar y empezar a escribir de nuevo. Es creer en ti, escuchar las cosas buenas que se sienten, darles importancia, prioridad y vida.
Ser positivo es un arte, es trabajo y es complicado.
No es ocultar los sentimientos malos, no es ignorarlos, no es estar feliz todos los días. No es forzarte a las mañanas a decirte cosas bonitas, no es escribir en un cuaderno dando las gracias por lo que tienes y ya está. Tampoco es solo ser un viva la vida, hacerte el ignorante o parecer un visionario. Es más que eso.
Tienes que tener ganas de afrontar, de escucharte a ti mismo y de cambiar.
Para poder ser positivo hay que procesar todos los pensamientos negativos. Darles candela y quemarlos. Hay que entenderlos, hay que saber que no te sientan bien. Que tu humor, tu día y tus conversaciones no son igual con sentimientos negativos que sin ellos. Hay que pasarlos, hay que llorarlos y hay que odiarlos y sacarlos de ti porque no te aportan nada. Porque tu eres esa cabeza pensante que te amarga, que te desanima e imagina dramas que no existen. Los malos sentimientos no depedenden en absoluto de otras personas, están solo en ti.
Por desgracia la negatividad se cree muy lista, sabe lo que va a pasar siempre y nada parece ser bueno. Se adelanta por la izquierda y en vez de disfrutar, siempre te hace pensar que podría haber sido mejor. Que el café esta frío, que el tiempo es una mierda y que hoy no me quiero levantar. Nunca se hace ilusiones mas bien las rompe.
Si quieres ser positivo, tienes que darte tu tiempo para luchar con cada batalla que te vaya trayendo tu lado negativo. Si te sientes mal, mi consejo es que no te cambies tan rápido de silla para sentarte bien. Mira a ver que te pasa, piensa que puedes cambiar en ti para que no tengas esos sentimientos y luego sí, cámbiate de silla, de ropa, de país o de equipo de fútbol porque allá donde vayas te vas a sentir bien.
Cuando tengo malos días, estoy triste, me da por llorar, pues lloro, disfruto mi drama, no tengo prisa. Intento entender lo que me pasa poco a poco y cuando ya casi he ganado a todos esos pensamientos malos, siempre me vuelve el humor y entonces sé que estoy bien. Estoy lista. Borrar, borrar, borrar.
Para mí el secreto es natural. Identificar, procesar, sufrirlos un rato y cuando estés listo, borrar y seguir adelante con lo bueno. No acumular malas experiencias, malos ratos que solo te llevan a asumir siempre lo peor. Si de verdad los sacas, solo te quedará lo bueno. Y eso si que es agradable, es relajante y muy motivante.
Esa es mi fórmula para ser positiva. Ni más ni menos.
¿Y tú, cómo lo consigues?
Ser positivo es un arte, es trabajo y es complicado.
No es ocultar los sentimientos malos, no es ignorarlos, no es estar feliz todos los días. No es forzarte a las mañanas a decirte cosas bonitas, no es escribir en un cuaderno dando las gracias por lo que tienes y ya está. Tampoco es solo ser un viva la vida, hacerte el ignorante o parecer un visionario. Es más que eso.
Tienes que tener ganas de afrontar, de escucharte a ti mismo y de cambiar.
Para poder ser positivo hay que procesar todos los pensamientos negativos. Darles candela y quemarlos. Hay que entenderlos, hay que saber que no te sientan bien. Que tu humor, tu día y tus conversaciones no son igual con sentimientos negativos que sin ellos. Hay que pasarlos, hay que llorarlos y hay que odiarlos y sacarlos de ti porque no te aportan nada. Porque tu eres esa cabeza pensante que te amarga, que te desanima e imagina dramas que no existen. Los malos sentimientos no depedenden en absoluto de otras personas, están solo en ti.
Por desgracia la negatividad se cree muy lista, sabe lo que va a pasar siempre y nada parece ser bueno. Se adelanta por la izquierda y en vez de disfrutar, siempre te hace pensar que podría haber sido mejor. Que el café esta frío, que el tiempo es una mierda y que hoy no me quiero levantar. Nunca se hace ilusiones mas bien las rompe.
Si quieres ser positivo, tienes que darte tu tiempo para luchar con cada batalla que te vaya trayendo tu lado negativo. Si te sientes mal, mi consejo es que no te cambies tan rápido de silla para sentarte bien. Mira a ver que te pasa, piensa que puedes cambiar en ti para que no tengas esos sentimientos y luego sí, cámbiate de silla, de ropa, de país o de equipo de fútbol porque allá donde vayas te vas a sentir bien.
Cuando tengo malos días, estoy triste, me da por llorar, pues lloro, disfruto mi drama, no tengo prisa. Intento entender lo que me pasa poco a poco y cuando ya casi he ganado a todos esos pensamientos malos, siempre me vuelve el humor y entonces sé que estoy bien. Estoy lista. Borrar, borrar, borrar.
Para mí el secreto es natural. Identificar, procesar, sufrirlos un rato y cuando estés listo, borrar y seguir adelante con lo bueno. No acumular malas experiencias, malos ratos que solo te llevan a asumir siempre lo peor. Si de verdad los sacas, solo te quedará lo bueno. Y eso si que es agradable, es relajante y muy motivante.
Esa es mi fórmula para ser positiva. Ni más ni menos.
¿Y tú, cómo lo consigues?
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miércoles, 2 de mayo de 2018
Enamorados
Y llego la primavera y nos enamoramos… nos enamoramos del sol, del vino y de las barbacoas en el
jardín.
Y va y me pica un
mosquito en toda la frente y se me hincha como un chinchón. Y me hace volver a
este suelo llamado Holanda y cagarme en todo lo que se menea porque me pica, me
pica mucho y no, no hace sol por muy optimista que me ponga, más bien hace frío
y mis sandalias de hoy me van a asegurar un catarro de tres días.
Y entonces, ¿de que
estamos enamorados?
No del sol, ni
del vino, ni de las barbacoas en el jardín. Los que estamos por aquí nos hemos
enamorado...
de la vida.
del no
conformarte.
de los miles de caminos que podemos buscar, seguir y sobretodo caminar.
de la sensación
de vivir en una aventura.
del futuro
soñador e inquietante.
de la sensación
de que siempre valió la pena esforzarse un poco más.
del saber que lo
que uno se propone lo puede conseguir.
de las diferentes
culturas, personas.
y del no sé qué
pasara mañana.
Yo en particular
me quedo con esos momentos en los que acabas en un lugar que jamás imaginaste,
con personas que jamás sabrías que conocerías y miras alrededor y todo como que
se para un instante y lo único que te viene a la cabeza es: ¿Qué hago aquí? ¿Cómo
he llegado aquí?
La primera vez
que fui a Estados Unidos ví el poder que tenían mis actos. PODER.
Trabajar en verano,
ahorrar un poco y con ese dinero lleno de esfuerzo viajé más que cualquier otro
verano de mi vida. Solo tenía 20 años y alguien me enseño que todo aquello era posible
y eso nunca se me olvidó.
Ahí empezó todo y parece que una vez sales de tu pueblo y te enfrentas a tus miedos, es muy difícil parar.
Nos enamoramos, creo que nos enamoramos de nosotros mismos superándonos cada día.
Ahí empezó todo y parece que una vez sales de tu pueblo y te enfrentas a tus miedos, es muy difícil parar.
Nos enamoramos, creo que nos enamoramos de nosotros mismos superándonos cada día.
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